• Damas y caballeros, niños y niñas, ladies and gentleman. Bienvenidos a "La fea costumbre de tropezar por las escaleras", el contenido de este blog es pura ficción y cualquier coincidencia con la realidad es sólo eso, mera coincidencia.

    La vida es puro teatro, nosotros somos los actores que dirigimos nuestra tragicomedia particular. Tropezamos una y otra vez con los escalones que vamos hallando a lo largo de nuestra magnifica escalera. Tenemos momentos en los cuales nos limitamos a subir escalones, sin mirar lo que vamos dejando atrás, hasta que llegamos a la cima y nos damos cuenta de lo dura que es la caída. Procuramos evitar los momentos de bajada, pero todo lo que sube, por la ley de causa y efecto, acaba por bajar.

    Actuamos como autenticas maquinas, transformamos los escalones de nuestras vidas en escaleras mecánicas. Soñamos con la plena libertad, pero las escaleras de caracol nos recuerdan la rutina que atravesamos día tras día. Nos autocomplacemos pensando que somos los directores de la función y nos alentamos diciéndonos: ¡El show debe continuar! Pero... ¡Tengan cuidado al salir y no tropiecen con las escaleras!

Instrucciones para puertas

¿Cuántas veces nos hemos visto bloqueados porque no hemos sabido si tirar o empujar a la hora de abrir una puerta? ¿O la de veces que yendo al baño de algún sitio público no hemos sabido cerrar como es debido y nos han sorprendido en ese momento tan íntimo? ¿Y las tantas otras que hemos … Sigue leyendo

Labios cegados

Cuantas veces nos hemos visto en tesituras complicadas quedando con gente que nos ha acabado incomodando por su comportamiento infantil. Teniendo parejas algo extravagantes, con rasgos peculiares, de las que después gracias al paso del tiempo, hemos recapacitado y nos hemos dado cuenta de lo desastrosa que fue la relación. Después de repasar los diversos … Sigue leyendo

Ando como hormiguita

Son las siete de la mañana, apago el despertador y automáticamente enciendo la radio, nada nuevo, más crisis y la ONG “Gobierno Sin Fronteras” inyecta una cuantiosa cantidad de dinero a los bancos. Ducha rápida, café lento nada de expreso, y directo al metro para ir a trabajar. Hasta que sumergido en el bullicio de … Sigue leyendo

Los confines de la nocturnidad

El reloj marcaba las 23:43, era jueves, pero no un jueves cualquiera, era un cuarto día de la semana disfrazado de viernes, lo que comúnmente conocemos por juernes, hecho que ya vaticinaba los tiempos de guerra que se avecinaban. Y por fin después de un largo recorrido por abruptos senderos y empedrados caminos conseguimos llegar … Sigue leyendo